La mejor hucha del mundo

Dicen que Rockefeller les dio tres jarras a cada uno de sus hijos. Y cuando recibían alguna paga o algún regalo en dinero, debían dividirlo en tres: un tercio para gastar, un tercio para ahorrar y un tercio para dar a los demás.
Cuentan que esta simple práctica tuvo un profundo efecto en los niños. El cuidado y crecimiento del legado familiar que consiguieron estos hijos, la sabiduría financiera, su gigante acción social y su red de buenas obras son la mejor muestra de ello.

Fundación Esperanza y alegría

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